Un Lazo Común - Apoyo para Testigos de Jehová activos e inactivos GLBT

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acb

"La vida en el exterior no es sobre 'hacer crujir tus dientes' en la oscuridad, si no sobre ser honesta con una misma”.

La Historia de Darcy

Fui criada una persona muy leal desde mi mismísimo nacimiento, enseñada por la religión de mi madre quien es una seguidora fuerte de la Sociedad Watchtower. Mi padre ha sido inactivo desde antes de yo haber nacido. Yo nunca cuestioné nada de lo que se me enseñó y memoricé hasta los dientes qué responder a cada pregunta que alguien hiciera. Mis maestros y mis compañeros de clase, todos ellos, siempre aceptaron mis respuestas sin preguntar más. De hecho, no creo que ellos ni siquiera sabían qué rayos significa “pagano”, al igual que yo, pero esa palabra salía de mi boca regularmente.

Cuando tenía diez años comencé a dar sermones, y todo el mundo me bañaba con halagos encomiándome por lo buena niña que era. ¿No es eso lo que todo niño necesita, reconocimiento y amor? Un año más tarde me hice publicadora no bautizada. Recuerdo que me sentía muy bien cada vez que colocaba alguna literatura, no porque alguien la hubiera recibido, sino porque eso demostraba cuán bien yo había aprendido mis lecciones. Todo el mundo seguía halagándome, y mi madre me compraba regalitos en la tienda. Escribía cuánta literatura había colocado en mi informe de publicadora y ¡me sentía tan orgullosa de entregarlo! Nunca hice caso al criticismo de la sociedad [del exterior], pues no quería escuchar sobre escándalos y yo “sabía” que todas [esas cosas que decían] eran mentiras porque me habían dicho que todo eso era mentira.

Comencé a pensar en bautizarme, pero mi padre me detuvo; él no pensaba que yo tenía edad suficiente como para tomar esa decisión. Yo me enfurecí. ¿Cómo se atrevió él a poner mi vida eterna en peligro? Hoy día, cuando pienso en él, lo amo por no haberme permitido cometer lo que pudo haber sido el peor error de mi vida. Unos cuantos años más tarde, a los 16, pensé que era prudente hablar sobre el tema [de bautizarme] de nuevo. En esa ocasión mi padre se sentó conmigo y me enseñó algunas de las cosas que la Sociedad ha vuelto a practicar, como por ejemplo, [sus políticas sobre] trasplantes de órganos. Él me dijo que tan pronto me bautizara yo debería estar dispuesta a hacer todo lo que ellos dicen sin importar lo que eso fuera. Él me mostró el cambio en votos que me harían mantenerme leal a la organización. En ese entonces eso no tuvo mucho impacto en mí. Yo sabía lo que quería y [además sabía] que lo que mi padre tenía que decir al respecto no iba a detenerme. Ahora, mirando hacia atrás, [sus palabras] tienen mucho más impacto. Mi madre, por otro lado titubeaba. Yo pensaba que ella estaría contenta por mí. Me sentía genuinamente confundida y molesta. Pero decidí que estaba bien, [esperaría] un año más. Creo que [mi madre] estaba convencida de que mi padre había conseguido a alguien que me persuadiera para no bautizarme. Luego no sé que comenzó a ir mal, pero dejé de sentir tanta fe como antes. Mi corazón ya no se encontraba ahí, pero no sabía por qué. Lloré durante todo el discurso de bautismo [de esa asamblea], y esa no sería la última vez [que lloraría]. Yo sabía que se suponía que yo fuera como los otros candidatos, pero no me sentía como ellos.

Una vez decidí ingresar y formar parte activamente de una comunidad de la web sobre un tópico que me interesaba mucho. Por primera vez estuve en contacto con mucha gente “del mundo” en un plano social, y me hice amiga de muchos de ellos. Comencé a sentirme muy deprimida, pero no entendía qué andaba mal. Un compañero de la Internet me confrontó al respecto y finalmente admití que después de años de habérseme enseñado que eso es una “mala decisión”, yo creía que soy lesbiana. Él ha sido la persona más bondadosa y entendedora que he conocido hasta el día de hoy. Él me dijo que verdaderamente se preocupa por mí y que estaba dispuesto a apoyarme. Me ayudó a hablar sobre mis sentimientos y nunca me juzgó. Él me amó por quien yo soy. Y [en aquel momento] yo estaba destrozada. Yo no fui criada para creer que algo como eso me iba a “pasar” a mí, y no tenía idea alguna sobre cómo resolver mi conflicto. Finalmente tuve coraje para informarle al administrador de ese foro (del cual yo ya ejercía función de moderadora). Pensé que él me diría que yo estaba equivocada y que no entendía las implicaciones de lo que yo decía, y que yo era simplemente una niña estúpida y confundida. Pensé que me presionaría a salirme del foro. Pero en vez de estar preocupado por mi presencia, se mostró preocupado por mí. Él quiso ayudarme. Me ayudó a que me expresara sobre mis sentimientos. Él nunca me dictó qué debía sentir. Tampoco me dijo qué debía pensar. Nunca me ofreció consejo alguno a menos que yo lo pidiera. Yo quería que él me dijera si yo era lesbiana, y él me dijo que eso era algo que yo tenía que determinar por mí misma.

Me sentía muy deprimida y con ira cuando finalmente decidí visitar webs para la juventud gay. Yo sabía que era “malo” visitar tales lugares, pero me encontraba desesperada por encontrar a alguien con quién hablar sobre mis sentimientos. Visitaba estos lugares de la Internet diariamente y salía pensando que yo nunca podría vivir un estilo de vida como el de esa gente, que eso era malo, y que todo lo que yo tenía que hacer era buscar la manera de “salir de eso” y que era posible “bloquearlo”. Por un periodo de unos meses comencé a identificarme como bisexual. De esa manera me resultaba más fácil. Haciéndolo así podía identificarme con lo que otros sentían sin la necesidad de cambiar nada. [De esa manera] podía terminar casada sin necesidad de explicarle a nadie que me atraen las mujeres. Comencé a divulgar [mi orientación sexual] a mis nuevos amigos de la Internet. Por primera vez me sentí feliz porque me estaba aceptando a mí misma. Comencé a visitar webs para Testigos de Jehová gay, pero solamente aquellos que trataban de mantener a la gente en la organización. Sin embargo, comencé a darme cuenta de que en realidad no concordaba con las cosas que allí leía. Todavía visitaba las webs para la juventud gay y el material que encontraba en los foros para Testigos de Jehová gay contradecía todo lo que leía en los otros lugares. Nunca se me ocurrió que podía resignar a ser Testigo de Jehová, pues siempre pensé que podía reconciliarlo todo.

Sentía que iba a explotar si no obtenía alguna reacción positiva por parte de alguien en mi vida real. Animada por las reacciones encontradas en la Internet, decidí hablar [sobre mi orientación sexual] con una de mis compañeras de clase muy cercana a mí. Ella me aceptó totalmente y me brindó apoyo. Comencé a cuestionar si en realidad a mí me atraen los hombres. Comencé a tomar una mirada a mi pasado y las cosas comenzaron a tener más y más sentido, hasta el punto donde comencé a divulgar que soy lesbiana. No pasó mucho tiempo sin encarar otra crisis… decirle a mi mejor amigo (Testigo de Jehová). Decidí un día sentarme con él y decirle toda la verdad. No solamente él me aceptó incondicionalmente, sino que también decidió mantenerse callado al respecto, de la manera que se espera de un mejor amigo. Todavía tengo esperanzas por él, de que no sea tan leal como todo el mundo piensa de él. Si usted todavía se considera religioso, por favor ore por él.

Terminé la escuela y yo me encontraba en crisis. Por primera vez en mi vida comencé a vivir necesitando el apoyo de mis amigos. Siempre había sido muy independiente, pero ahora sabía que necesitaba el apoyo de otros para sobrevivir. Mi familia y yo salimos de vacaciones en un viaje que envolvía mucho manejar. Yo quería escapar, quería morir. [En el viaje] me metí en problemas con mi familia por estar de cascarrabias. Estábamos de vacaciones y se suponía que yo estuviera de buen humor. En mi mente revivía el año anterior. Siempre me encontraba pensativa, pensando profundamente todo el tiempo. No podía escapar mis propios pensamientos aunque quisiera. En mi mente iba una y otra vez de argumento en argumento.

Pasé por otro discurso de bautismo con lágrimas en mis ojos, pero esta vez consciente de que yo soy incambiablemente lesbiana, e insegura de adónde eso me llevaría. Mi madre trató de averiguar qué estaba pasando conmigo. Lo único que yo pude pensar en decirle fue que si le decía ella me odiaría. Ella me preguntó si yo había hecho algo malo y yo dije que no. Ella preguntó si yo ya no quería bautizarme y yo dije que sí quería, pero que no sabía cómo todo esto iba a trabajar.

Nunca me había sentido tan feliz de ver a mis amigos nuevamente al comenzar siguiente año escolar. Me sentí afortunada de estar viva después de tan horrible verano. Me había dedicado a estar por ahí sentada; la computadora se había convertido en mi vida. Se me dijo que yo era vaga, que debería estar trabajando, y que pasaba demasiado tiempo en la computadora. Debía estudiar más. Traté de no volver atrás. Traté de razonar que nadie sabía cuán cerca de perder el juicio me sentía. Nadie en realidad sabe aun ahora.

Finalmente acepté ser lesbiana. Decidí que no había manera alguna de yo quedarme en la organización. Decidí decirle a mi padre. Creí que me iba a insultar. Pensé que quizás hasta me echaría del hogar. Pensé que le diría a mi madre. Nunca esperé ser amada y aceptada. Le presenté el plan que había tramado de escaparme a la universidad tan pronto me graduara de la escuela superior. Él lo acogió, y fue ahí donde creció la semilla de la esperanza. Sabía que el estilo de vida de los dormitorios [universitarios] no era algo para los Testigos de Jehová, así que no planifiqué quedarme en uno de esos. Juntos [mi padre y yo] cubrimos todo para no levantar sospecha de mi madre.

Finalmente decidí que el momento de decirle a mi madre había llegado, no solamente decirle que soy lesbiana, sino que tampoco quería ya saber nada sobre su religión. No quería más asistir a las reuniones y escuchar que se expresaran de mí como si yo fuera una abominación. Cuando le dije, al principio ella actuó de una manera fría. En los días subsiguientes, sin embargo, [su actitud] se convirtió en explosiones histéricas y gritería sobre cómo yo estaba desperdiciando mi vida por nada. Fui muy cuidadosa de no demostrar mi desdén por la Sociedad Watchtower frente a ella porque sabía que eso sería "la gota que colma la copa".

Traté de visitar lugares con mis amigos y hacer otras cosas, pero puedo decir que todo siempre se cubría con una frazada de desaprobación. Diariamente encontraba literatura [de la Watchtower] sobre mi escritorio, también recibía cartas “conmovedoras” de mi madre.

Cuando escapé a la universidad me sentí mejor de no tener a mi madre frente a mi cara constantemente. Ella continuó enviándome correspondencia que, de una manera irritante, siempre tenía que tocar el tema de los Testigos de Jehová, algo que ya a mí ya no me interesaba. Cuando encontré a una bella joven que me amaba de la misma manera que yo la amaba, ella rehusó hasta verla. Las visitas a mi casa se convirtieron en situaciones incómodas, forzadas y llenas de mutismo.

Hoy día, estoy agradecida de que escapé de esa organización que me hubiera llevado a una crisis nerviosa, y [agradecida] por mi compañera maravillosa. La vida en el exterior no es sobre “apretar tus dientes” en la oscuridad, si no sobre ser honesta con una misma.

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¿Atacamos a los Testigos de Jehová? atacamosComo es de esperar, la religión de los Testigos de Jehová no ve esta página de la web favorblemente. Esta organizaión enseña a sus miembros que la homosexualidad es "un pecado", "una abominación", "algo detestable", y muchos otros sinónimos de diabóloco. Estas enseñanzas se basan en ciertos pasajes de la Biblia que ellos citan para condenar la homosexualidad.

Orgullo Gay 2007 orgulloDesde 1998 una delegación de Un Lazo Común ha marchado en la parada de Orgullo Gay de San Francisco, para el deleite de aproximadamente un millón de observadores a lo largo de la calle Market. Además aparecimos en el programa de televisión TV-20 de San Francisco. We were also televised on San Francisco's TV-20, giving us exposure to hundreds of thousands of additional viewers.

Nuestras Historias adiosDesde que Un Lazo Común fue fundado hemos aprendido que cada uno de sus miembros tiene su propia y única historia contar sobre sus experiencias como miembros de los Testigos de Jehová. Hemos publicado alguas de las historias de nustros miembros con la esperanza de que usted encuentre appoyo, esperanza, ánimo, y sobre todo, el saber que usted no se encuentra solo(a).

La Watchtower Trata de Silenciarnos... ¡y fracasa! censuraEn julio de 1998 al acceso a nuestra página de la web fue bloqeado por Geocities, lugar de la web donde se encontraba localizado. Esta acción fue tomada sin notificación previa.

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